Cero
Llegaron las lluvias
corran
pobre del que corra en sentido contrario.
¡ay de mi!
si me moja esa cascada de ensueños,
tengo las manos ampolladas de tanto tocar tu cuerpo
y ya me duelen.
De polvo al polvo
A mi mente
han llegado preguntas de tu extraña existencia.
Una ráfaga de inverosímiles conjuros
en este bosque de duendes.
Desmesurados vientos han removido mi cuerpo
aunque sin violencia
me han calado hasta los huesos.
De ahora en adelante
pediré a gritos la paz
tu paz.